Mientras que, hace simplemente unos años, el objetivo era encontrar el tono muscular adecuado, una talla más o menos estable, en la actualidad el objetivo más buscado es conseguir las ansiadas tabletas de chocolate, el desarrollo adecuado y perfecto de los abdominales, para el que algunos invierten algunos años y otros, incluso, son capaces hasta de pasar por el quirófano.
La tableta de chocolate a estas alturas es bien conocida por todos los varones y por las féminas. Los primeros la buscan como el Santo Grial. Esperan que con su descubrimiento y con su mantenimiento (lo más complicado) su aspecto social y físico mejore. Ellas prefieren una tableta plana y bien marcada a la ya conocida por muchos barriga prominente, con la dureza como aspecto olvidado desde hace décadas. A pesar de su posible banalización física, el mantenimiento de un cuerpo diez se antoja, desde el punto de vista de la salud, beneficioso y recomendable, aunque siempre con mesura.
CÓMO LOGRARLO
Lo que muchos desconocen que el descubrimiento (aunque todos las tenemos pocos son los que la ven aparecer) de estos abdominales no es el santo maná que abre todas las puertas, aunque en algunos aspectos sí que es cierto. El problema es cómo conseguirlas. Ejercitar los músculos abdominales no sólo sirve para lucir una esbelta figura, sino que es fundamental para mantener fuerte la espalda y solucionar algunos problemas de posturas (por malas posiciones al dormir, al descansar, en el trabajo…) que con frecuencia nos aquejan. Para algunos, gracias al metabolismo (otro gran y caprichoso desconocido) es muy fácil lucir un abdomen liso. En cambio, para los que tenemos que trabajar para lograrlo, sólo se soluciona a base de ejercicios.
Hay que dejar bien claro que hacer ejercicios abdominales no sirve para reducir los odiados michelines, sólo haciendo ejercicios aeróbicos y cuidando la dieta (algo que todos sí que teníamos que tener en las prioridades por otros motivos como la salud) es posible. Para desarrollar los abdominales es necesario realizar una serie de ejercicios de fuerza y de resistencia de este tipo de músculos de manera diaria y continua. Hacer doscientos durante un día concreto, pillar unas tremendas agujetas y no volver a tomar la tabla de abdominales no sirve. Hay que planificar las sesiones, las series de ejercicios y el tiempo en el que vamos a realizarlas. En Internet, cómo no, existen multitud de páginas en las que podemos encontrar estas series de ejercicios y la manera más adecuada para planificarnos el tiempo y el trabajo en casa si es que no podemos acudir al gimnasio más cercano, ahora que comienza el año y los buenos propósitos nos aprietan.
El problema es que la ausencia de los abdominales tiene que ver, en algunos casos, con un simple exceso de grasa en el vientre. Los abdominales son músculos pequeños, por los que el abuso de ejercicio en esa zona simplemente los desarrollará de manera interna, aunque no serán visibles. Por ello, muchos médicos, preparadores físicos y nutricionistas recomiendan que el ejercicio debe verse acompañado por una dieta baja en grasas. Simplemente con fruta, algo de cereales y comidas bajas en grasa (pescados blancos, carnes de ave, verdura hervida, ensaladas…), los ejercicios se verán ayudados, aunque el tiempo que debe mantenerse la dieta de alimentos dependa de cada persona y del metabolismo de cada cual. Obviamente, la dieta debe ser controlada y vigilada por alguno de estos especialistas.
En cuanto a los ejercicios, muchos preparadores físicos profesionales recomiendan que la tabla de abdominales, en sus diferentes modalidades, se vea compensada con varias horas de cinta andadora. Además, páginas especializadas como hacerdieta.com recomiendan una serie de ejercicios diaria que comenzaría con series de salto a la comba, cien o doscientos abdominales (siempre en el suelo, donde el sufrimiento de los músculos es mayor), carrera continua en la cinta, ejercicios de flexibilidad (saltos de cuclillas, estiramientos…) y aproximadamente cincuenta flexiones. La única manera de conseguir la deseada tableta es el ejercicio. Y modos de hacerlos no van a faltar.
Ahora bien, algunos (más boyantes en lo económico) arrojan la toalla del gimnasio y se marchan bien decididos al quirófano. Como hemos indicado anteriormente, la eliminación de las bolsas de grasa que recubren los músculos abdominales ayudan, obviamente, al desarrollo de los músculos, aunque no aseguran que se mantengan durante mucho tiempo. Al contrario. Éstos retrocederán y volverán como el paso de los meses a su estado original.
CÓMO MANTENERLO
Por ello, lo primordial está en el mantenimiento. Uno puede conseguir llegar a lucir este tipo de tabletas de chocolates en su abdomen, pero, si no los ejercita, ver cómo tanto trabajo se ha ido al traste por unos meses de descontrol y de desfase. Lo fundamental es conseguir una base que te permita algunos excesos sabiendo que son controlados y que el cuerpo va a recuperarse cuanto antes. Una utopía para muchos, vamos.
Cómo no, el mantenimiento pasa por seguir una dieta y prolongar la serie de ejercicios diarios que calificábamos como fundamental para lograrlos. Y no simplemente hay que desarrollar y cuidar los músculos abdominales. Los cuádriceps, los psoas-ilíacos, los glúteos, los dorsales mayores, los bíceps, los tríceps y los deltoides deben pasar a engrosar su tamaño, a perder la grasa y a desarrollarse para que los abdominales crezcan, se luzcan y, sobre todo, se mantengan durante el mayor tiempo posible, que es de lo que se trata.
Así, algunos hablan de la trilogía de los abdominales, de la única manera de conservar el buscado “six packs abs”. Ésta estaría compuesta por la mente, la alimentación y el ejercicio. La primera, por ser la base de todo, porque sin el convencimiento de que es posible, no se logrará nunca. La segunda, para eliminar la grase que recubre los músculos abdominales. El ejercicio, el pilar clave, por ser fundamental tanto para el desarrollo como para el mantenimiento.