Cuando en 1977 Steve Jobs y Steve Wozniak se conocieron, nunca pensaron que cambiarían el mundo tecnológico mundial. Los dos fundaron, con un pequeño capital y muchísima ilusión una compañía que recibiría el nombre de Apple, por la manzana de su icono, y que comenzaría una lucha encarnizada con Bill Gates y su “hija” Microsoft. Años más tarde, Apple dejaría de pelear exclusivamente con Gates para comenzar unas batallas en las que siempre es precursor e imitado por el resto. Apple puso de lado los ordenadores, a los que sigue mejorando cada año, para mirar a otros productos tecnológicos, los mismos que han cambiado el mundo.
Tras los primeros ordenadores, que comenzaron siendo bastante rudimentarios pero que han derivado en toda una cultura, la cultura Mac (propia de diseñadores, profesionales de la informática y sectores exclusivos como la comunicación), Apple se dedicó a investigar cómo podía revolucionar el resto de artilugios informáticos y tecnológicos que hoy en día tenemos en casa.
Así, comenzó con pequeños reproductores multimedia en los que el diseño y el tamaño no estaban reñidos con la capacidad y con las habilidades que daban. El Nano, el iPod y similares revolucionaron los diseños de los reproductores Mp3 y Mp4.
Posteriormente, mucho antes de que Google intentara cambiar el teléfono móvil con el sistema Android, Apple ya introdujo en el mercado el famoso iPhone. Se trataba de un teléfono exclusivo, que aunaba internet, reproductor multimedia, cámara y las capacidades habituales de un teléfono en un diseño exclusivo, totalmente táctil y con una tecnología exclusiva. Todo ello vinculado con un sistema de ventas llamado Apple Store, en la que el usuario puede encontrar cientos de aplicaciones (llamadas App’s) algunas gratuitas y otras no, y en la iTunes Store, en la que puede encontrar cualquier tema, disco o discografía del mundo de la música.
SUS VENTAJAS
Y ahí es donde nace la iPad. Ésta relaciona directamente el mundo de los ordenadores con las novedades que introdujeron al mundo tecnológico primero el iPod y luego el iPhone. Porque la iPad es un pequeño ordenador portátil, mucho más pequeño que cualquier netbook del mercado y que además contiene aplicaciones tan útiles como cualquier lector de ebook del mercado.
De hecho, las ventajas que la iPad ofrece al usuario son elevadas. Por ejemplo, el diseño. Tiene lo mejor del iPhone unido con lo mejor de los ordenadores Apple, esos mismos que nunca se colapsan ni necesitan reiniciar constantemente. Los usuarios de Microsoft sabrán de lo que hablamos. Además, contiene una pantalla digna de cualquier ordenador portátil con la ventaja de ser totalmente táctil. Esto le da un plus añadido que otro netbook, de esos que se han puesto tan de moda en los últimos años, nunca puede aspirar. Por otro lado, su versatilidad. Si el iPhone es versátil, la iPad permite hacer muchas más cosas que el teléfono de Apple, que por cierto comenzará a ser comercializado en España también por Vodafone. Actualmente sólo lo tiene Movistar.
Las aplicaciones de la iPad serán más que las de iPhone, según Apple. Por ejemplo, las de procesar textos, configurar hojas de cálculo o las directamente vinculadas con Me Mobile, el sistema de contactos y de mensajería de correo electrónico propio de Apple. En este sentido, el sistema de contactos y de mensajería de la iPad es mucho más atractivo que el de iPhone, que además puede vincularse con el ordenador, sea Mac, sea Microsoft, de manera fácil, intuitiva y sencilla. Por último, la autonomía de batería (que en el caso del móvil y de los reproductores de Apple dejan mucho que desear) y el tamaño del nuevo producto de Apple sí que son recomendables. De hecho, puede llevarse más de diez horas funcionando sin necesidad de recarga. Todo un lujo.
SUS INCONVENIENTES
Pero, obviamente, ha recibido muchas quejas, muchas sugerencias y muchas modificaciones mucho antes de salir al mercado, que lo hará en breve en los Estados Unidos y en unos meses en el resto del planeta. Las principales quejas de los usuarios tecnológicos y, sobre todo, de los gurús y expertos en este tipo de artilugios vienen definidas por la ausencia de algunos elementos que consideran fundamentales y esenciales.
En este sentido, la ausencia, como sucede en el iPhone, de la aplicación de Macromedia Flash es su principal lunar. Muchas de las páginas web están desarrolladas con Flash y la ausencia de este sistema en las aplicaciones portátiles de Apple le restan muchas posibilidades y poder. Las negociaciones entre Apple y Adobe, propietaria de los derechos de Macromedia Flash, siguen a día de hoy para que sea posible que iPhone y, sobre todo, iPad introduzca su sistema y facilite las cosas a los usuarios. Por otro lado, la ausencia de una salida de video le quita funcionalidad, así como la falta, en los primeros modelos, de una webcam incorporada.
El iPad tampoco tiene salida USB, aunque al tener conectividad Wi-Fi, 3G y Bluetooth, los problemas de conectividad no tienen por qué producirse. Por último, el teclado incorporado al estilo iPhone puede crear muchos problemas sobre todo a la hora de redactar textos largos y de hacer proyecciones tipo Powerpoint. Quizá la aparición, en breve, de un teclado de sobremesa solucione este problema que echa para atrás a muchos empresarios y ejecutivos.
Y, por último, su precio. Aún será demasiado elevado para que los más jóvenes puedan adquirir uno, pero las ofertas no tardarán en llegar. Apple ha dividido la iPad en diversos modelos, basados sobre todo en la capacidad y en el tipo de conectividad que posee. Así, habrá iPad de 64 gigabytes, de 32 y de 16, con conectividad Wifi o Wifi y 3G. Las diferencias irán desde los 439 dólares de la de 16 sólo con Wifi hasta los 829 del modelo máximo, aunque quizá en España varíen. A pesar de ello, lo que es seguro es que Apple ya ha dado un nuevo paso hacia el futuro. De hecho sus competidores ya han intentado igualar el nuevo invento de la factoría Jobs, aunque siguen un escalón por debajo.